Franciscanismo

Una página dónde reunimos textos de franciscanismo. Y reflexiones personales.

martes, marzo 13, 2007

Homilía para el cuarto Domingo de Cuaresma - Año C -


Homilía para el cuarto Domingo de Cuaresma - Año C - Lc. 15:1-3 &
11-32




" Y SE llegaban a él todos los publicanos y pecadores a oirle. Y
murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: «Este a los pecadores
recibe, y con ellos come.» Y él les propuso esta parábola.

" Y dijo: «Un hombre tenía dos hijos; Y el menor de ellos dijo a su
padre:
'Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece': y les repartió
la
hacienda. Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor,
partió
lejos a una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo
perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre
en
aquella provincia, y comenzóle a faltar. Y fué y se llegó a uno de los
ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que
apacentase los puercos. Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas
que comían los puercos; mas nadie se las daba.»

" «Y volviendo en sí, dijo: 'Cuántos jornaleros en casa de mi padre
tienen
abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, é iré a
mi
padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; Ya no
soy
digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.' Y
levantándose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su
padre, y fué movido a misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello,
y
besóle. Y el hijo le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo, y contra
ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.' Mas el padre dijo a sus
siervos: 'Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en
su
mano, y zapatos en sus pies.' Y traed el becerro grueso, y matadlo, y
comamos, y hagamos fiesta: 'Porque este mi hijo muerto era, y ha
revivido; habíase perdido, y es hallado.' Y comenzaron a regocijarse.»

" «Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó
cerca
de casa, oyó la sinfonía y las danzas; Y llamando a uno de los criados,
preguntóle qué era aquello. Y él le dijo: 'Tu hermano ha venido; y tu
padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.'
Entonces
se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que
entrase. Mas él respondiendo, dijo al padre: 'He aquí tantos años te
sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado
un cabrito para gozarme con mis amigos: Mas cuando vino éste tu hijo,
que
ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro
grueso.' El entonces le dijo: 'Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas
mis cosas son tuyas. Mas era menester hacer fiesta y holgar nos, porque
este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es
hallado.'» "



Homilía:


" Y SE llegaban a él todos los publicanos y pecadores a oirle. Y
murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: «Este a los pecadores
recibe, y con ellos come.» Y él les propuso esta parábola. "

En este cuarto domingo de Cuaresma, ahora que la Iglesia comienza a
regocijarse de la fiesta cercana de la Pascua cantando "Laetare
Jerusalem", 'Regocíjate Jerusalén', se propone el evangelio del retorno
del hijo pródigo como lectura. Y se trata bien de un evangelio de
alegría
y de paz, ya que se trata de una conversión verdaderamente profunda y
perdurable: la del hijo que regresa a su padre para tirarse a sus pies
y
pedir perdón de haber malgastado toda su herencia.

Todos nosotros tenemos un padre, quizás esté vivo o quizás haya partido
de
este mundo: tenemos cierta idea de lo que es un padre. Es cierto que
algunos de nosotros no hemos podido conocer a nuestro padre, por
diversos
motivos. Que esas personas, y toda persona, vuelvan sus ojos a este
padre
lleno de ternura que intenta, pese a su fragilidad humana, inherente a
toda criatura, de representar en la tierra la bondad de nuestro Padre
celestial: hablo del Papa, ¡aquél que llamamos el Santo Padre!

Gracias a Dios que, en Cristo, no somos huérfanos (cf. Jn. 14:18):
todos
nosotros tenemos un padre en la tierra, para ayudarnos a pensar en
aquél
celestial. ¿No existe allí otra parábola? ¿Acaso no es esta una imagen
tanto o más conmovedora que la parábola del evangelio de hoy? Quizás...
¿Acaso no hay hoy en día en la Iglesia y en el mundo tantos hombres y
mujeres, como usted y yo, que se sustrajeron, aunque parcialmente, de
la
autoridad y al amor de este padre venerado?

¿Quién está sin pecado? ¿Quién no ha jamás fallado en su deber de hijo
o
de hija hacia su padre espiritual, el Papa? Nadie es perfecto. Ni
siquiera el Papa es perfecto: ¡él es tan solo la imagen, una semejanza
al
único Padre perfecto, que reina en los Cielos! Pero debemos tan solo
proclamar nuestra fe en Dios Trino para ser sus hijos e hijas. Jesús
mismo lo ha dicho: el Espíritu del Padre estaba en Simón Pedro, el
primer
Papa. "Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres,
Simón,
hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que
está en los cielos." (Mt. 16:17) En la persona del Papa se ejerce la
misma autoridad de Simón Pedro, y todos nosotros somos llamados a
reconocerla...

Ciertamente, el regreso del hijo pródigo no está siempre bien visto por
aquellos y aquellas que siempre permanecieron en la casa del padre...
¿Acaso no se ha constatado tal cosa en ciertas Iglesias cuyos miembros
están unidos a la Santa Sede mientras que otros se encuentran
separados?
El diálogo ecuménico no siempre encuentra buena recepción entre los que
permanecieron unidos al Papa - ¿Es esto justo, o equivocado? (nadie es
perfecto...) ¡Estos están en cierta medida un poco celosos de que el
padre ha matado el becerro grueso por el hijo pródigo!

" Y dijo: «Un hombre tenía dos hijos; Y el menor de ellos dijo a su
padre:
'Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece': y les repartió
la
hacienda. Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor,
partió
lejos a una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo
perdidamente.» "

Si en esta parábola el hijo menor ha podido pedir su parte de la
herencia
al padre, ¿podemos nosotros también pedir a Dios nuestra parte de la
herencia? ¡No, para nada! La herencia que nos ha sido prometida en la
vida eterna, y cuya primicia gozamos aquí en la tierra, no es un bien
que
se puede demandar. ¡Al contrario, se trata de un bien que se recibe, y
que se recibe gratuitamente, por gracia! Dios es un Padre pleno de
ternura que quiere salvar a todo hombre y toda mujer que El ha creado
en
su Amor. Pero esta gracia de Salvación la da Dios a buen tiempo, y en
Su
tiempo. Confiemos en El: ¡El no esperará hasta que hayamos muerto para
darnos esta gracia! El nos la dará cuando querrá: y quedará a cargo
nuestro de recibirla con fe y amor en el tiempo oportuno...

" «Y volviendo en sí, dijo: 'Cuántos jornaleros en casa de mi padre
tienen
abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, é iré a
mi
padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; Ya no
soy
digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.'» "

El tiempo de la gracia por fin ha arribado: "volviendo en sí..." Esta
gracia de conversión le permite comprender a este joven lo que es en
verdad la condición de hijo, y consecuentemente, comprende también la
condición de padre; porque no hay hijo sin padre, y no hay padre sin
hijo... "Ya no soy digno de ser llamado tu hijo..." Bien podríamos
nosotros decirlo, con la gracia de Dios: nosotros ya no merecemos ser
llamados hijos tuyos... porque la gracia de Dios es una luz interior
que
nos alumbra y nos permite ver, por un lado, la fealdad de nuestro
pecado
y, por el otro, la belleza de Aquél que es el Bien supremo: ¡Dios, la
Belleza por excelencia!

" «Y levantándose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo
su
padre, y fué movido a misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello,
y
besóle. Y el hijo le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo, y contra
ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.' Mas el padre dijo a sus
siervos: 'Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en
su
mano, y zapatos en sus pies.' Y traed el becerro grueso, y matadlo, y
comamos, y hagamos fiesta: 'Porque este mi hijo muerto era, y ha
revivido; habíase perdido, y es hallado.'» "

El camino de regreso a Dios es a veces largo, y muchas veces difícil.
Pero
cuando nosotros estamos todavía lejos de Dios, si ya una pequeña
centella
surge en nuestra alma para alumbrar, por gracia, el amor de Dios,
nuestro
Padre celestial la ve inmediatamente y nos ayuda con su mirada llena de
bondad a retornar al justo camino que conduce a El: "Y como aun
estuviese
lejos, viólo su padre, y fué movido a misericordia, y corrió, y echóse
sobre su cuello, y besóle." No, aquél que vuelve hacia Dios no será
desilusionado: ¡Dios es más grande que nuestro corazón!

En toda esta bella historia, no hemos dicho una palabra de la madre de
estos dos hijos... ¿Cómo habrán venido al mundo sin una madre? Es
justamente porque se trata de una bella historia, una parábola, una
imagen para hacernos comprender la realidad de las cosas. En la
Iglesia,
nosotros tenemos un padre en común: El Papa. Pero todos nosotros
también
tenemos una madre en común: la Santísima Virgen María. Sin embargo,
María
es la Esposa del Espíritu Santo: en este sentido, María es en cierta
medida "espíritu", como su esposo, y por lo tanto invisible...

La Santísima Virgen María vela sobre nosotros, sobre la Iglesia, y
sobre
el mundo entero: confiémosle la conversión de todos los hombres, por la
gracia de Jesús-Eucaristía!



Canónigo Dr. Daniel Meynen



Etiquetas:

 
Free Java Chat from Bravenet.com Free Java Chat from Bravenet.com
Free Photo Albums from Bravenet.com Free Photo Albums from Bravenet.com